Andrés Salazar trabaja como camarero en la capital desde junio
03 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El turismo y las ganas de salir de casa a tomar algo en una terraza hacen de los bares el destino perfecto para una tarde de agosto en Ourense. Estar en la hostelería detrás de la barra se convierte en objetivo de los jóvenes que quieren ganarse algo de dinero en esta época, aunque implique sacrificar un verano de playa.
Es el caso de Andrés Salazar, un joven colombiano que trabaja desde el mes de junio en el bar Gaimola, situado en la esquina del Parque de San Lázaro. Su céntrica localización favorece un mayor número de clientela y sus camareros lo notan. «Hay días puntuales en los que no paras ni un minuto, de la barra a la terraza y no tienes tiempo ni para fumarte un cigarro» comenta Andrés. Lleva tres años trabajando en la hostelería, prácticamente desde que llegó a España y se siente un privilegiado porque es la primera vez que tiene horario de mañana: «Trabajo de siete de la mañana a cuatro de la tarde, lo malo es que a las seis en pie, pero tengo todas las tardes libres y así aprovecho un poco el verano».
Andrés dejó sus estudios de sistemas informáticos para venir a España y estuvo tres años viviendo en Monforte de Lemos trabajando también en el sector de la hostelería. Pese a querer retomar sus estudios, tampoco le disgusta trabajar en un bar, aunque afirma que todo tiene sus ventajas e inconvenientes. «Es una profesión en la puedes socializar con toda la gente, conocer personas de muchas partes del mundo, culturas y lenguajes», afirmó Andrés. Como contrapunto, la actitud de cierta clientela provoca que a veces el trabajo resulte pesado.
La ley antitabaco
Después de varios años en el sector, Andrés ha notado cambios con respecto a las recientes regulaciones que afectan a la hostelería: «Las terracitas salvan mucho al sector de la hostelería en verano, porque mientras la gente se acostumbra a la ley antitabaco, esto está bajando un poco». Pese a todo, la afluencia de turistas continúa y el número de clientes mexicanos y venezolanos que están de paso está en alza. Los turistas ingleses también son una constante y es ahí donde los camareros deben poner en práctica un poco de conocimiento para poder comunicarse mejor, aunque no sea un requisito exigido en el currículo. «Si el camarero tiene conocimientos de inglés pues tiene una ventaja sobre los otros camareros, y más en una ciudad turística como es el caso de Ourense», destacó el joven colombiano. De momento, Andrés Salazar confía en continuar en el bar Gaimola.
trabajar en agosto SECTOR HOSTELERO EN OURENSE
Andrés Salazar, 28 años y nacido en Colombia.
Espera retomar sus estudios de sistemas informáticos en algún momento y poder compatibilizarlos con su trabajo de camarero. Su sueño es llegar a trabajar en Estados Unidos.