Benditos automóviles

C. paradela O CARBALLIÑO / LA VOZ

OURENSE

San Cristobo llenó su campo de fútbol de vehículos en el día del patrón

26 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La tradición cristiana asegura que San Cristóbal tras su conversión al Cristianismo ayudaba a los viajeros a atravesar un peligroso vado llevándolos sobre sus hombros, ya que destacaba por su gran altura y corpulencia. En una ocasión, ayudó al niño Jesús a cruzar y sorprendido por su peso, este le explicó que obedecía a que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo. Después de ese encuentro y recibir bautismo cristiano amplió su trabajo a propagar la Palabra de Dios.

Desde entonces se le conoce como el patrón y protector de los viajeros y automovilistas. Y en la localidad ribadaviense de San Cristobo de Regodeigón es además el patrón local. Y es por eso que los actos festivos en su honor tienen a los automóviles como principales protagonistas de la jornada.

Aunque el Santoral Católico conmemora su onomástica el día 10 de julio, en San Cristobo respetan y mantienen la festividad tradicional que lo homenajeaba el 25 de julio, coincidiendo con la del Santiago Apóstol. Y eso que el Día de la Patria Gallega las orquestas son más costosas para las comisiones de fiestas.

Por eso ayer, desde antes de las 12.00 horas, medio centenar de vehículos; coches, furgonetas, furgones, motos, autocaravanas y cuadriciclos incluidos, convirtieron el campo de fútbol del Ribeiro F.C. en un improvisado aparcamiento que a la hora del inicio de la misa, pasadas las 13.00 horas, superaban con amplitud los ciento cincuenta automóviles.

De todas las marcas y colores esperaron pacientes la llegada de San Cristóbal en procesión desde la iglesia parroquial para recibir su bendición. El santo acompañado de la banda de música y de numerosos fieles hizo su entrada en el recinto futbolístico con un racimo de uvas colgado en la mano derecha en señal de protección también para los numerosos viticultores de la zona.

Misa de campo

En uno de los córner del campo, donde estaba instalado el altar, se celebró una misa solemne de campo en honor de San Cristóbal junto al río.

El párroco bendijo entonces tanto a los fieles que siguieron con devoción el acto religioso como a los automóviles aparcados en las instalaciones deportivas locales, para intentar que con su protección no sufran ningún percance grave durante todo el año.

Un peculiar día de fiesta que se prolongó con el aperitivo que los vecinos de San Cristobo y sus familiares y amigos disfrutaron engalanados para la ocasión y una noche de verbena.