L
es debió parecer que era una gracieta demasiado blanda lo de hacer desaparecer el palabro «Sergas» para reivindicar el nombre completo «Servizo galego de saúde» y resucitarlo tiempo después, por molestar o por constatación de que una burrada es una burrada. Ahora han decidido que el «chou» no es tal, sino que es «chuo». Y mientras la misma empresa, la Xunta, concluye que hay que ahorrar no solo con la promoción de genéricos, sino con las tarjetas de identificación de pacientes/usuarios del Sistema nacional de salud, sin renovarlas cuando caduquen, pues sirven igual, cambia «chou» por «chuo». ¿Será meramente virtual, solo para las cosas de prensa y propaganda, sin malgasto añadido, o se extenderá a cartelería, papelería y demás «iría» que cuestan dinero a las arcas públicas?
Seguramente el lector conoce aquello tan tosco de ¿por qué se empeñan en llamarlo fromage si se ve clarísimo que es queso? El chiste, o lo que sea, admite variables, pero el mensaje lleva al mismo sitio. Le pueden llamar «chou» o «chuo», pero la residencia sigue siendo la residencia y el hospital es el hospital. Es algo tan real como los grandes profesionales y gente maja que hay en algunos sitios (cuidados paliativos, por ejemplo, un diez), mientras otros precisan mejorar, qué se le va a hacer.
Si hasta el callejero más o menos oficial del año 2005 coloca «residencia» a modo de topónimo entre Regueirofozado y Mariñamansa. ¿Universitario, dicen? ¿Creen que al paciente que llega a urgencias le importa el nombre?