14 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
«Con la iglesia hemos topado», que dice el dicho. Eso le pasó ahora a la democracia ourensana. La iglesia católica ha decapitado a uno de sus ministros porque intentó servir a sus vecinos no sólo en lo espiritual sino también en lo material. Y lo hizo desde su participación como edil basándose en un mandato de la Constitución: «Todos somos iguales ante la ley». No añade: «Menos los curas».