El escándalo

OURENSE

10 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

ensura Rosendo Fernández lo que él considera una utilización del Liceo con fines políticos, por el hecho de que ocho o diez personas, según el momento, ocupasen durante los últimos días uno de sus salones para negociar un pacto de gobierno entre PSOE y BNG. Como al parecer durante la reciente campaña no pudo el PP celebrar un acto partidista en el Liceo (lo cual cae dentro de lo razonable, si tampoco lo hicieron otras formaciones políticas), el candidato popular se muestra aparentemente dolido. Resentido, incluso. Y es que, vaya escandalazo, resulta que el hijo del presidente de la sociedad será a partir de mañana, sábado, concejal del PSOE. De las quejas de Rosendo Fernández parece inferirse la perversa interpretación de que la directiva o el presidente del Liceo negaron al PP sus locales por razones político-familiares. Que no es nepotismo («desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos», dice el Diccionario de la RAE) pero anda cerca, parece querer decir el fallido aspirante a alcalde de Ourense. Por cierto, aspirante o no, que quizás lo suyo no fue un tongo pero si un combate suicida, si nos atenemos a la valoración de su jefe político el presidente provincial de PP, en el sentido de que la capital no era una prioridad. ¿A qué lo mandaron, pues, si lo realmente importante, dicho con todo el cariño, son A Teixeira, Esgos y Beade?

Ah, el Liceo. No sé si Fernández escucha a Rosendo: Cada día me duele más partirme el pecho. El disco se llama «Lo malo es ni darse cuenta».

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