02 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Que el futuro gobierno municipal esté en manos de la tercera fuera más votada no hace más que incrementar la indignación que crece en la ciudadanía ante el actual sistema político. De la arroutada de Baltar -que no descartó la posible entrega de la alcaldía al BNG con tal de lograr un pacto- a la realidad hay un buen trecho, pero no deja de ser llamativo ver cómo los dos partidos más votados le lanzan la caña a la aspirante nacionalista. Ella, que lidera un partido que vio el 22-M cómo perdía a la mitad de su electorado, es la más deseada, como si de un triángulo amoroso se tratara.