El COB desciende. Sus gestores han fracasado otra vez tras tirar dinero público a espuertas. Pero esta crónica no es para hacer leña del árbol caído, sino para cuestionarnos por qué el modus operandi del COB es el de buena parte del deporte ourensano de competición: fichar a jugadores foráneos, para intentar triunfar en categorías superiores. Ocurre hasta en el baloncesto femenino, tanto el Pabellón como Carmelitas empezaron a destacar con jugadoras locales, pero llegado a cierto nivel, las directivas desplazan a la cantera y optan por fichas foráneas, tratando de triunfar en divisiones superiores tirando de dinero público, claro. Ocurre lo mismo en atletismo, este fin de semana el equipo ourensano ha quedado campeón gallego masculino de clubes, pero la mayor parte no son atletas de Ourense. Ocurre lo mismo en fútbol sala, y en el CD Ourense si ascendiese de categoría. ¿Por qué quieren estar en estos niveles si el espectáculo al competir en divisiones superiores no recauda lo suficiente para financiarse con la venta de entradas? ¿Quiénes son los que desean tanto estar arriba? Pues los directivos de los clubes y políticos locales, verdaderos motores y principales interesados, quienes se vanaglorian y más ambicionan los ascensos deportivos. Pero ni el grueso de la cantera ni un público que no pagaría el valor real de la taquilla, están igual de interesados en esta loca guerra para situarse en los altos niveles de competición, sufragando las nóminas de foráneos.