Es la Semana Santa

Francisca Castro

OURENSE

Después de carnaval, viene la Cuaresma. Después de la alegría de la huerta, al poner un disfraz, llega: «Lázaro, Ramos, en Pascua estamos». Se recuerda a quien murió por los hombres hace 1978 años; lo crucificaron a los 33. Cada día de Semana Santa tiene su significado especial, el jueves y el viernes son días de guardar, según la iglesia católica y, no se trabaja. El jueves, es cuando lavan los pies a varios ancianos, como acto de humildad, en Ourense, es el señor obispo el que se los lava en la catedral. Recuerdan la Última Cena. Se hacen las siete visitas, para recordar la ruta de Jesucristo: Huerto de los Olivos, la casa de Anás, la casa de Caifás, el Pretorio de Pilatos, la casa de Herodes, otra vez con Pilatos y finalmente el Calvario. El viernes santo se conmemora la Pasión y muerte del Señor con la procesión del santo entierro, con pasos de todas las parroquias ourensanas. La procesión de los Caladiños, recuerdo que de pequeña le cantaban saetas y a la Virgen la detenían para escucharlas. En Costa Rica asistimos a una representación y fue impresionante. Lloraban hasta las piedras. Al final hablé con el que hacía de Jesucristo, dijo que estaba agotado y dolorido, pero que lo vivían con emoción. En la Semana Santa de niña, se interrumpía todo, ni había cine, ni se podía cantar. Se asistía a todo lo que programaban, nada de viajes, nada de quedarse en casa. Hoy se viaja hasta con la crisis. La Semana Santa fluctúa su celebración, no puede ser un día fijo como Navidad; porque la resurrección cuadraría un día de semana. En Ourense tenemos la suerte de ir en el tren a las termas, y asistir a las celebraciones. Tenemos una gran oferta termal. El turismo rural también está en auge. Están construyendo dos hoteles más, uno en Cardenal Quevedo y otro en Celso Emilio Ferreiro. Aunque llueva, no dejaremos que nos caiga un chaparrón. Oiremos música sacra y nos renovaremos por dentro; porque a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César. Césares puede haber muchos, pero Dios hay uno -para los creyentes-.