Pese a ser maestra, su pasión sigue siendo la pintura y la escultura
16 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El progreso tiene sus servidumbres y muchas veces zarandea los sentimientos. Y sino que se lo digan a Francisca Castro, que tiene en As Lagoas su rincón. ¿Por qué? Ya no solo porque este enclave urbano está ligado a su familia, niñez, juegos y recuerdos, sino porque cuando llegó el ferrocarril expropiaron varias propiedades familiares. «Los recuerdos que tengo son imborrables», dice ella, recordando incluso alguna que otra lágrima de sus antepasados. Pero Francisca, aún aferrada a los recuerdos, gusta de vivir el presente y encarar el futuro con optimismo, sobrellevando la dureza de la vida.
Pudo haber elegido otros rincones: la calle Santo Domingo (fue bautizada en la parroquia del mismo nombre) o la calle Lepanto, en donde está el Museo Municipal: «allí estudié, en el antiguo colegio Cisneros» y fue compañera del recordado Xaquín Lourenzo, Xocas. Profesionalmente se hizo maestra, aunque poco ejerció, en todo caso fue el tiempo suficiente para recordar hoy que «adoraba a los niños». Anduvo dando clase por Corvelle de Bande y no olvidará «como me tenían que llevar a caballo». Ha dejado huella por Vistahermosa o por el centro Santa María de Europa.
Pero, lo que realmente le impulsa es el arte. Al menos, uno de sus principales estímulos. «Siempre me gustó escribir, pintar y hacer escultura», recuerda. Francisca Castro fue precoz en la plástica ya que «antes de hacer la primera comunión ya hice un nacimiento con figuras de barro».
Hoy, desengañada de algunas experiencias vitales, se aferra a la creatividad y proclama con rotundidad: «El arte es lo único que no te traiciona en esta vida». ¿Por qué esa sentencia? Porque, según ella, «cuando te entregas a alguien, amigos por ejemplo, y te traicionan, te sientes decepcionada».
Pero prefiere mirar al frente y considerar que «ser una persona normal no es malo, lo que es malo es ser malo». Un juego de palabras con mucho dobladillo. Sigue teniendo vitalidad para crear y dice que cuando está en plena faena «me olvido de comer, de dormir, de todo». Sus obras están en muchos lugares de España y fuera de ella. Como muchos artistas, es difícil que se quede con algo que ha pasado por sus manos, aunque no olvida la pieza de los niños cantores «porque me dan ganas de abrazarlos».
Tiene también una vertiente política convicta y confesa. Milita en el PP «pero soy de los de la tropa, nunca quise nada». Le encanta la política «que sirve a los ciudadanos, no la de los trepas». Es «baltarista cien por cien» y profesa simpatías hacia el candidato Rosendo Fernández pero también extiende el abanico a otros partidos: «Camilo Ocampo (PSOE) es una persona muy valorable, igual que Chema Ferreiro», ex diputado y delegado del BNG.