Con lo que te gustaba, estimado Cabezas, recordado exalcalde de Ourense, estar en cada latir de la capital y ahora no se te ve. Eres el hombre invisible. Como si el destino te encerrase en una jaula de oro y no pudieses, o no quisieses, disfrutar de las obras en el Principal, los conciertos en el Auditorio, los paseos en el Paseo o las pulpadas en el campo de la feria que, por cierto, parece que fue remodelado por el BNG en tu honor pues de un recinto para los de la boina pasamos, por mor de esta hornada de modernos nacionalistas, a un espacio para los del birrete. Pero, bueno, a lo que iba. Como no te dejas ver (¡comprendo tu invisibilidad para evitar que te caigan chuzos de punta con esto del PXOM!) me veo en la necesidad de decirte que ya es primavera en El Corte Inglés, que los arbustos están en flor y que los ourensanos empiezan a sentir la astenia primaveral. Súmate a la fiesta. Que no te frene esa bagatela (¡bueno, la verdad es que la decisión del Supremo de cargarse el Plan de Urbanismo es un borrón en el currículum de cualquier político!) que trae de cabeza (no veas en el término ironía) a Xunta y Concello para evitar la paralización de la capital. Tú no fuiste el culpable, el único culpable. Contigo votaron otros 13 ediles del PP muchos de los cuales (empezando por tu ex presidente Baltar) siguen en la política per omnia secular seculorum que, como ya sabes, significa por los siglos de los siglos. El ¡amén! lo ponen, como siempre, los ourensanos.