LLevaba tres años en el corredor de la muerte de la que, y en varias ocasiones, se había librado en el último minuto; pero, como casi siempre también, al final fue «ejecutado». Sin embargo, y a pesar de su triste destino, conocido de antemano, bajo su amparo se concedieron un montón de licencias que han influido considerablemente en el desarrollo urbano de nuestra ciudad. Alguna de estas licencias han entrado, como muy bien apuntaba en este mismo diario Antón Feito, en el libro Guinness de los récords. Ahora cuando el PGOU de Ourense de 1986 toma el relevo del PXOM de 2003, el Concello de Ourense solicita a la Xunta la redacción de una ordenación provisional transitoria. Mientras tanto, del nuevo PXOM de Ourense, encargado por el PSOE, nada sabemos. Indudablemente nos encontramos ante una situación complicada, por lo que, si jurídicamente fuera posible, no sería descabellado modificar el PXOM del año 2003 hasta darle validez, pues si hasta ahora lo han aplicado, y además cuando les ha interesado con celeridad nunca vista, tan malo no debía de ser. Y si era tan malo como dicen los representantes socialistas, que me expliquen porqué se han apresurado tanto en conceder algunas de las licencias solicitadas.