Viana, Vilariño y O Carballiño celebraron sus fiestas gastronómicas
07 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En Ourense una fiesta no se concibe como tal si no lleva aparejada una buena celebración en la mesa. Y el entroido no iba a ser menos, sobre todo teniendo en cuenta que los desfiles de disfraces cansan tanto a los que participan como a los que miran. Para todos, la mesa es el lugar de recuperar fuerzas, y para los que no quieran ponerse a cocinar las fiestas gastronómicas son la solución perfecta. Y será por eso (o tal vez no) de que pronto entrará la cuaresma, que las citas que ayer se desarrollaron en la provincia tienen la carne como protagonista.
La cita más multitudinaria fue la de Viana do Bolo. Hace más de cuatro décadas que son muchos los que no dudan en venir desde diferentes puntos de la geografía española para disfrutar de su androlla, servida con grelos, chorizo y patatas; como paso previo al cabrito. Así, hasta 3.000 personas degustaron el copioso menú. Hasta dos mil fueron las bocas, por otra parte, que se dieron cita en Vilariño de Conso para disfrutar del cabrito. Este año se recuperaba la fiesta (tras el parón del entroido pasado), con una novedad: el cabrito se sirvió asado (antes en la carpa se comía frito).
En el caso de O Carballiño, la excusa para disfrutar de una comida bajo carpa fue la cachucha. El número de asistentes subía de doscientos.