Embarrar el campo

OURENSE

odo vale en la batalla abierta entre el Ponte y el Concello de Ourense, o para no elevar a conflicto institucional un enfrentamiento personal, sería mejor decir todo vale en el choque dialéctico entre Plácido Díaz y Fernando Varela. Desde que trascendió a la opinión pública la concentración que preparan los chicos del Ponte, no dejo de preguntarme qué habrá pasado en los últimos cuatro años. Ha debido de ser mucho, porque por aquel entonces un servidor recorría los campos de la provincia en labores informativas y veía con sus propios ojos a Plácido y Fernando tan amigos en el palco de Oira. Sí, ese mismo campo que ahora parece dejado de la mano de Dios por el (ex) amigo político nacionalista que ha pasado de no tener responsabilidades de gobierno a ser concejal de Deportes. Dice Fernando Varela que le ha dado mucho. Y las cifras le dan la razón. A Plácido Díaz le parece poco, porque se queja de que el campo está muy deteriorado. Y las fotos que La Voz publicaba el pasado jueves también le dan la razón. Cada uno defiende su postura y es legítimo. Menos defendible es embarrar el terreno de juego. Poco o nada se entienden las declaraciones realizadas por el mandamás del Consello Municipal de Deportes, el ex sindicalista Manuel Mosquera, en las que deja entrever su alegría por la crisis económica del Ponte. Tampoco se comprende muy bien por qué Fernando Varela metió a Baltar y la campaña electoral en este lío.

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