Las aportaciones que hacen las distintas administraciones ofrecen perfiles muy desiguales, hasta el punto de que fueron los ayuntamientos los que se convirtieron en motores de la inversión hasta noviembre del año pasado. Lo hacieron no por sus propios recursos, sino porque son entes gestores del dinero que recibían del Estado a través de los fondos del Plan E. El año pasado los entes municipales desarrollaron obras de «sostenibilidad», lo que les permitió realizar adjudicaciones de cierta entidad.
Es por ese motivo por el que hasta el mes de noviembre los municipios ourensanos licitaron actuaciones importantes, pero la cantidad cayó a los 2,1 millones en el penúltimo mes del año pasado, precisamente por el agotamiento de los fondos del Plan E.
En la citada mensualidad la licitación total ha sido de 8,3 millones de euros y deja a la Administración central con 2,5 millones de euros licitados.
En ese mismo mes la Xunta sacó a concurso obra por valor de 3,7 millones de euros.
De todos modos, si el análisis se extiende a la suma de lo consignado desde enero a noviembre del 2010, el gobierno de Madrid se sitúa en la cola, con una licitación de 20,4 millones de euros.
Por el contrario, la Xunta acapara la parte más importante, hasta el punto de que más de la mitad de todo lo invertido desde comienzo de año tiene el sello del gobierno gallego, con 75,8 millones de euros.
Por su parte, los concellos y la Diputación, aún siendo los primeros los gestores de los fondos anticrisis, se quedan en 44 millones de euros, aunque por encima de las obras que sacó al mercado el gobierno central en el citado período.