Que si mirlos o chorlitos

Arturo R. Vispo

OURENSE

Tórtolas, mirlos, estorninos que caen casi a diario, en Suecia, Arkansas, Italia o Luisiana, y en la ciudad de Ourense, que tenemos a cientos pájaros, no conseguimos deshacernos de los chorlitos ni a gorrazos. Sin tiempo para las rebajas de enero y después de que en alborotado gallinero se concertara un cacareo para reclamar de los gobiernos central y autonómico más infraestructuras, un «Teruel existe» de saldo, dos ejemplares de extraña especie, con nido en la capital del país, pían tarde, pelota y menguado al son que marca la diputada de Ourense y vecina de Vigo. Del orden de los columpiformes, tonos gris cemento, pico corto, gesto mustio y oreja tiesa, aunque bien amaestrados, repiten sonidos y palabras para conjugar contabilidad, matemáticas y estadística, y sentenciar sin empacho que el gobierno socialista invierte más en Ourense que toda la ornitología junta, cuando llueven casi ocho mil millones sin ejecutar tras siete años de gabinete de izquierdas, incluyendo sin recato el gasto corriente en mantenimiento viario, el vergonzante subsidio de desempleo, la desfeita del claustro de San Francisco o la paralís del edificio del Banco de España. Tanto pájaro me desestabiliza las meninges, que si estorninos o tórtolas, que si mirlos o chorlitos, por no hablar de los desafinados trinos y gorjeos que me llegan desde el otro lado de la jaula?