Apenas doce horas antes de que los vecinos del barrio de O Pino cortaran el tráfico de la N-120, a la altura de las torres de O Pino, una representación de los afectados visitaba el Concello de Ourense. Allí mantuvieron un encuentro con representantes del ADIF y de la empresa Copasa, que es la encargada de ejecutar las obras de la discordia. En el encuentro también estuvo presente el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, que actuó como mediador entre las quejas de los afectados y la postura que mantienen la administración central y la adjudicataria.
Nada más finalizar el encuentro la portavoz vecinal, Edita Blanco, calificó la reunión de positiva, ya que según su versión tanto ADIF como la empresa se comprometieron a estudiar sus demandas.
Según las mismas fuentes, en un plazo de diez las tres partes implicadas quedaron de volver a reunirse, una vez que sean estudiadas las demandas vecinales. «Salimos relativamente contentos de la reunión, ya que hemos visto que hay voluntad por atender nuestras reclamaciones. Parece que se han puesto las pilas», indicó Edita Blanco.
Pese a ello, los afectados optaron por mantener el corte de tráfico.