«El futuro pasa porque el ciudadano tome casi todas las decisiones»

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE/LA VOZ.

OURENSE

Lidera un partido independiente y minoritario pero está convencido de que puede convertir sus 1.800 votos del 2007 en 3.000 y lograr, así, ser concejal de Ourense

02 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Aspira a convencer a 3.000 ciudadanos de que elijan la papeleta de Democracia Ourensana en las próximas municipales. En el 2007 logró 1.757 votos, casi tantos como el ex concejal Troitiño y tres veces más que Izquierda Unida.

-¿Por qué decidió meterse en política?

-Por vocación. Tuve una llamada política cuando entendí cómo funciona el sistema y cómo impacta en nuestra vida. No pude evitarlo.

-¿A qué políticos admira?

-Me gusta la gente que tiene valor para cambiar las cosas aunque suponga pagar un precio muy alto. Ronald Reagan, sin ser santo de mi devoción, o Margaret Thatcher. Son personas que tuvieron valor para hacer ciertas cosas. En España es lo que falta: valor para cambiar las cosas.

-¿Cuál ha sido el mejor alcalde de la historia reciente de Ourense?

-Creo que han sido todos nefastos. Ninguno fue capaz de cambiar el curso de la historia.

-La gran virtud y el gran defecto del bipartito.

-Creo que no han hecho nada bueno. Lo máximo el haber criticado a la Xunta por la discriminación? pero a cambio ocultan la discriminación del Estado central. Estamos atados y somos prisioneros de los partidos, por eso hay que liberarse de las siglas. ¿Lo malo? Siguen contratando a toda su gente. Lo mismo que hace Baltar en la Diputación lo hacen ellos en el Concello? pero son más hipócritas.

-Valcarce Baiget, recién «fichado» por el PP, decía estos días que cuenta con el apoyo de casi dos mil ourensanos. Usted tuvo más votos que él en el 2007. ¿Le han ofrecido incorporarse a otros partidos?

-A nosotros nos desprecian. En la campaña del 2007 alguien del PSOE nos dijo: «Porque no decís por televisión que esto era una coña y pedís el voto para nosotros». Es verdad que desde el PP nos dijeron: «A ver cuándo os integráis con nosotros». Pero no son propuestas en serio porque saben que no aceptaríamos. Lo que está claro es que todo vale. Los partidos hoy son una lucha de poder. La ideología no existe.

-¿Cuál sería su primera medida en el Concello de Ourense?

-Crear un sistema para que el pueblo pudiera votar una gran parte de los presupuestos? no el chocolate del loro que es ahora lo que se está haciendo a través de las asociaciones de vecinos. Lo que no puede ser es que tú votes a un partido y diga: «Gracias, ahora ya hago todo en cuatro años». Es como si vas a un supermercado y el cajero elige todo por ti. El futuro de la política pasa porque el ciudadano tome casi todas las decisiones. Por otro lado, el Concello no puede estar con mil empleados cuando el trabajo lo pueden hacer cuatrocientos.

-Puedo prometer y prometo. Prometa usted.

-Puedo prometer y prometo que si me eligen concejal Ourense empezará a dejar de ser de las últimas provincias de España. Si yo entro en la política municipal creo que nada va a ser lo mismo.

-¿Cuál es el gran problema de la ciudad?

-La falta de oportunidades. No hay nada. El problema de Ourense hoy es que no tiene prácticamente ningún futuro.

-Tira con bala contra los políticos. ¿No cree que parte de la culpa es de los ciudadanos?

-Hombre, es la causa y el efecto. El origen está en el votante. La gente tiene que darse cuenta de que tiene potencial para cambiar las cosas. Es triste ese inmovilismo en los votantes.

-De profesión, empresario. ¿Qué plus aporta?

-Aporta un plus de realidad. Dependemos del mercado. A los políticos les da igual endeudar al Concello, hacer cosas rentables o no rentables? A los empresarios no.

-Hay quien dice que es un utópico, un soñador; otros que es un demagogo; e incluso quien piensa que está loco.

-Normalmente cuando aparece alguien que es distinto surge el apelativo de loco o iluminado. Hace 25 años cuando iba a hacer footing, decían: «Mira que loco». Cuando haces algo distinto que te llamen iluminado no lo puedes evitar. Pagas el pato las primeras veces. Pero cuando la gente ve que llevo la misma línea desde hace ocho años, que no he cambiado, entonces empiezan a darse cuenta. La gente me está posicionando como una alternativa seria porque ven que mis principios no cambian, por mucho que algunos me llamasen loco.