Recaditos

OURENSE

Capítulo primero. Miércoles. Llega el conselleiro, buen conocedor de las tripas de la administración y sabedor de que a veces algunos papeles o trámites se atascan con más facilidad de la deseada, y critica al gobierno municipal. A lo tonto, vale, pero dejó su recadito. Que le habían dicho que resolverían un problemilla con la Justicia en dos meses y casi habían pasado tres, que todavía no está listo el asunto y que nos jugamos una gran inversión.

Capítulo segundo. En menos de veinticuatro horas, ayer, jueves, respondió el bipartito local. El tan controvertido expediente de expropiación de los terrenos para el edificio judicial y el centro de salud de O Couto se aprobó por la vía rápida. Seguramente tendrían previsto hacerlo la próxima semana, pues, de hecho, no aparecía este asunto en el orden del día de la junta de gobierno de ayer, pero se incluyó y se aprobó. Acción, reacción. De ese modo, también el alcalde pudo mandar su recadito al conselleiro. Y tan amigos.

Contentos habrán quedado uno y otro. A los peatones, desde luego, nos tranquilizan esas muestras de entrega y preocupación, casi tanto como la generosidad con la que actúan, con la lealtad institucional siempre por delante, olvidándose del permanente afán por intentar rentabilizar o aprovechar cuantas posibilidades haya para obtener beneficio a costa del otro. Del otro político, entiéndase. Sería plausible, incluso sublime, diríamos, si no fuera una gran impostura, como en realidad es.

Todo pasa por la cristal electoral, desde las incoherentes declaraciones previas hasta el peculiar modo de resolver una huelga en un servicio público municipal o, por dejar un par de apuntes, la zafia exclusión que unos y otros practican a la hora de proponer expedientes de honores. Como me ninguneaste en aquella, ahora te adelanto por la izquierda con esta otra. No se sabe qué es peor. Que hagan las cosas pensando solo en el rédito electoral, o a golpe de ocurrencia. Pero así seguirán. En fin...