El conjunto de Melilla de esta temporada en poco o en nada tiene que ver con el de años pasados. La merma presupuestaria no impidió que se configurase un equipo de garantías para luchar por el ascenso, aunque no tanto como para ser uno de los favoritos para lograrlo. Sin embargo, hasta el momento el rendimiento del equipo norteafricano está muy lejos del esperado.
Jorge Jiménez sigue siendo el líder del equipo y el que marca el camino a seguir de sus compañeros, bien secundado por el lesionado Jorge Fernández. Para esta baja temporal, Gonzalo García echa mano de un escolta, Pakamanis, que todavía no ha explotado como anotador, aunque siempre es un jugador para seguir de cerca.
En el perímetro, su apuesta por Juanmi Morales tras su lesión, por la intensidad defensiva que pone durante sus minutos en pista, es fija y para la anotación cuenta con un jugador ex ACB, Jason Detrick, al que es casi imposible bajar de su media de 16 puntos por partido y representa el típico jugador que nunca se esconde y es el que se jugará los balones importantes. Otro ilustre como Óscar Yebra termina de configurar su juego exterior, aunque no cuenta con muchos minutos de juego.
Y en el juego interior cuentan con una de las torres de la categoría, Bernard Foote, un pívot de 2,14, cedido por el Maccabi, que todavía no encontró su sitio en la categoría y no está aportando todo lo que esperaban con su fichaje.
La versatilidad y la garantía en la anotación y reboteadora de Robert Glenn, la veteranía de un ex cobista, Miguel Montañana y otro clásico de la categoría como Romero, que apunta a ser la baza sorpresa para poner en dificultades a Starosta y los minutos de rotación Javi Vega, completan el poderío interior de un conjunto con un ritmo de juego bajo, con referencias anotadoras muy definidas y en el que la defensa es clave para sacar adelante sus partidos.