Doce años consecutivos en la Tercera División marcan la época más exitosa del Rápido de Bouzas y eso que hablamos de un club fundado en el ya lejano 1914.
La escuadra del Baltasar Pujales incluso rozó la Segunda B en la Temporada 2004/05, tras ganar el título liguero. Guiados por Josiño Abalde -que sí logró el ascenso con el vecino Coruxo-, solo un gol anulado en los últimos minutos impidió que doblegara al Móstoles y ganara una eliminatoria que se resolvió por el valor doble de los tantos anotados como visitante.
Al banquillo gualdinegro, por el que también pasó Fonsi Valverde -con una anterior fase de ascenso frustrada-, llegó en la pasada campaña el joven Juan Carlos Andrés, que a sus actuales 35 años es uno de los técnicos vigueses más contrastados, por su trabajo durante cuatro temporadas en el Alondras.
No ha sido sencillo el reto del entrenador que tuvo que abrir la puerta a una renovación forzada por numerosas bajas y por un cambio de ciclo que pretende devolver al Rápido a la zona alta del grupo autonómico.
Ya ha comenzado a tirar de una cantera que vive también un momento dorado con la presencia del equipo juvenil en la División de Honor. Así jugadores como Chema, Agujetas o Diego Diz están contando con minutos de calidad en los planes del técnico, que también se vio obligado a prescindir de otros veteranos como Ces o Ita. Es más llamativa la ausencia de un delantero como David Calo, que en la cercana Redondela se ha convertido en el máximo goleador de la Preferente sur.
Con la llegada de Andrés a mediados del pasado curso, también se incorporaron jugadores con tablas como Nacho Franco -tras su paso por el Celanova- y Pablo Martínez, a los cuales se unieron en el presente ejercicio dos conocidos del Alondras: Edgar y Xosé Ramón. Junto a ellos, aterrizaron Iago Paz (Céltiga), Chuli (Areas) y el meta Lloves (Coruxo). Más costoso resultó reclutar a algún descartado de Segunda B, pero también llegaron con la Liga en marcha el delantero Senel, un medio punta que pasó por el Ponte recién salido de juveniles, y el céltico Castillo. Mimbres de futuro.