El Pazo fue testigo de un nuevo revés de un Ourense paupérrimo y nervioso, al que Navarra dejó en evidencia
04 dic 2010 . Actualizado a las 03:00 h.Esto es una debacle. El Pazo vio otra derrota merecida de un COB triste y, nervioso y que solo salvó su honor a base casta. Con ese sentimiento se pudieron ir los aficionados del COB y tanto plantilla como cuerpo técnico y consejo de administración. Y eso que el partido pintaba fatal y la imagen del equipo, exceptuando el esfuerzo defensivo que tuvo en varios momentos del partido, fue de nuevo mala y preocupante de cara al futuro.
El inicio del choque volvió a ser para olvidar. El recital anotador de Roma Bas gracias, como viene siendo habitual a la nula aportación defensiva de Ehambe, comenzó a poner tierra de por medio a un COB sin cabeza en ataque y con una preocupante pasividad defensiva. Así se alcanzó un parcial de 5-15 que empezaba a sembrar las dudas y el nerviosismo en los locales. Solo la salida a pista de Starosta frenó la sangría cobista, aunque era un parche porque los de Jareño seguían fieles a su manera de jugar y bien asentados en defensa, aunque lastrados por sus pérdidas de balón. Eso fue lo que hizo posible que el COB no se fuese del partido ya en el primer cuarto (12-19).
Pero nada cambió en el segundo acto. La exhibición anotadora de Roma Bas y el rendimiento de un novato como Sambor, que dejó en evidencia al juego interior cobista, seguían hurgando en la llaga cobista y ni los cambios de Paco García conseguían dar con la tecla para que el equipo funcionase. El equipo seguía ofreciendo una imagen lastimosa, como un pollo sin cabeza y en la grada se volvían a escuchar de nuevo pitos como en anteriores partidos.
Solo quedaba esperar una reacción tras el descanso, que pareció llegar tras alcanzarse una máxima de 14 puntos en contra (28-42), tras un triple de Roma Bas. El COB tiró de orgullo y al menos se empezó a emplear en defensa y así pudo de nuevo meterse en el partido. Sin regularidad ni fiabilidad pero al menos conseguía que la renta no se disparase por encima de los diez puntos.
El problema llegaba con los silbidos de la grada cada vez que tocaba el balón Mokongo y Cárdenas no tenía su día. A Paco García se le complicaba más todavía la dirección, ya que no había ninguna referencia fiable, exceptuando los centímetros de Starosta, que aparecían de vez en cuando. El panorama era bastante desolador para afrontar los últimos diez minutos (41-53) y cada vez la sensación de derrota volvía a merodear el Pazo.
Como casi siempre, había que esperar una reacción final y esta propició que el choque llegase abierto a los últimos seis minutos de partido (51-55). A Navarra, por su falta de rotación y el cansancio en sus jugadores, le empezaba a pesar el choque y la sensación de pesimismo se transformaba en esperanza para los cobistas.
Sony Vázquez volvía a ser el pilar de la reacción ourensana, completado por los centímetros de Starosta y el cansancio de los navarros. Cuando todo parecía hecho, llegó una acción precipitada de Sony, un error de Starosta bajo el aro y una nueva derrota que deja al borde del abismo al proyecto de Jorge Bermello.
El choque además de la derrota, deja una sensación clara, se necesita una catarsis absoluta para evitar una debacle que se ve venir. La crisis se instala en el Pazo y veremos si hay soluciones o medidas a tomar en los próximos días para salvar la temporada.