Papelón

OURENSE

Debe de ser duro ser cargo público de un partido importante, por ejemplo alcalde del PSOE en Ourense, o portavoz del grupo municipal del PP en la tercera ciudad de Galicia, y ver cómo personas con las que se comparte ideología, carné, siglas, o lo que sea que tengan en común, hacen justo lo contrario de lo que se predica. Con dos alcaldes/compañeros condenados en firme por delitos de prevaricación, qué les queda a Francisco Rodríguez y a Enrique Poly Nóvoa, sino mirar para otro lado y comprobar que sus opiniones o actuaciones, quizás su peso político, es escasito. Vale, cómo no, el discurso de que todo el mundo tiene derecho a defenderse y agotar todos los recursos, ir al Constitucional y pedir el indulto, pero de esa manera se pinchan globos en cara ajena.

Llamaba la atención el mutis de los concejales del PP de Punxín, un silencio cobarde, interesado o respetuoso, allá cada cual con su valoración, cuando el regidor socialista de ese municipio fue inhabilitado. Y eso que habían ejercido la acusación. Llegó luego la condena al alcalde popular de Melón y todo encajó. ¿Ruido para pedir la marcha de los implicados? El justito...

No deja de resaltar el alcalde de Ourense, siempre que tiene ocasión, el gesto de su segundo ex teniente de alcalde, el nacionalista Andrés García Mata, que presentó su dimisión tan pronto supo que estaba imputado en un procedimiento penal por su actuación como cargo público. Lo pone siempre como ejemplo de honradez, de ética y de honestidad política. Dejó García Mata su puesto y lo hizo, como Rodríguez también enfatizó, para poder actuar y defender su honorabilidad sin el paraguas del cargo. Impecable. Actuó el ex teniente alcalde de forma correcta cuando decidió irse, e hizo el alcalde, igualmente, lo que se debe esperar de un socio leal, frente a la exigencia de responsabilidades por parte del PP.

Al final, papelón para Paco y Poly . Sus discursos ni siquiera sirven para los suyos. ¿Será un ejemplo de doble moral?