Pardellas, el alcalde díscolo de Baltar

Xosé Manoel Rodríguez OURENSE/LA VOZ.

OURENSE

La sentencia de la Audiencia de Ourense pone fin, temporalmente, a la carrera política de uno de los regidores más estrambóticos de la provincia de Ourense

20 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un alcalde que crea la Festa da Matanza y organiza carreras de cerdos, además de la frustada intentona de elaborar el chorizo más grande del mundo para entrar en el Guinness, que se planta en Madrid ante «Malena» Álvarez para que Fomento aporte el dinero que le birló al proyecto de rehabilitación del monasterio de Melón o que pone a andar la Festa do Melón «que é a única que existe en Galicia, ademais nun pobo onde non se colleita este produto» y se lleva al vicepresidente primero del Parlamento de Galicia como pregonero, una de dos: o es un fenómeno de la vida pública o el alcalde más iluminado, estrambótico, controvertido y polémico de la provincia de Ourense. O Alberto Pardellas, que es sinónimo de todo esto y mucho más -hasta donde la imaginación pueda llegar-.

De la casa para perros a Ikea

La Audiencia de Ourense pone ahora fin a la carrera política del regidor más «friki» de la provincia en los últimos años, al menos hasta dentro de más de ocho años si no hay indulgencia por vía del Constitucional, y que ha ido ganando protagonismo y cuotas de poder bajo la protección de la saga Baltar, con José Luis Baltar como aliado y con José Manuel Baltar, en los últimos años, como mentor político.

Pardellas no tiene medida ni sentido del ridículo, igual pide un obradoiro de emprego para crear un hogar para perros abandonados y animales domésticos para el sur de Galicia que ofrece terrenos para que se instale Ikea o la planta de Mitsubishi en su parque empresarial, recinto industrial que no existe ni ha empezado sus obras y que no pasa de ser una reserva de suelo en el plan de ordenación municipal y un cartel anunciador del proyecto. Es más, para el alcalde de Melón la polémica es su principal ecosistema y así no tuvo reparos en reunirse con varios cargos de Medio Ambiente del Gobierno bipartito para valorar si le interesaba solicitar el parque ambiental, que el PP rechazaba, para su municipio o cargar en reiteradas ocasiones contra Rogelio Martínez acusándole de acaparar demasiados cargos y poder en O Ribeiro. Polémica esta última que le sirvió para cotizar al alza en el mercado político ourensano, ya que sus diatribas y controversias con Rogelio Martínez fueron de la mano de los reiterados apoyos por parte de la saga Baltar en el seno del partido.