La ley en Calvos de Randín

OURENSE

19 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El tiempo que todo lo cura, o no, se cuenta con detenimiento, cada minuto y segundo en Calvos de Randín. Las leyes que rigen la vida de los políticos confieren a la palabra «tiempo» acepciones y significados diferentes. La repetición del pleno de la moción de censura, exigida por Ley, se ha convertido en la unidad espacio temporal en este concello ourensano. El alcalde conocedor de esta situación y la oposición más todavía van contando los días y las horas. Mayo es el mes límite. Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina. Y existe un plazo. Antes de un determinado número de meses no se puede convocar una moción de censura. Cada uno utiliza sus bazas. Dulce y amarga espera. Aquilino Valencia se hace el despistado. Que si ahora recurro. Que si no recibo la notificación. Que si convoco un pleno para tratar otros asuntos. Mientras la oposición erre que erre con los avisos. Que si no cumple la Ley. Que si sus superiores en el partido deberían exigirle cuanto antes que acate la sentencia. Lo único cierto en este asunto es que existe un libro que se llama Constitución y que en su artículo 118 dice: «Es obligado cumplir las sentencias y demás resoluciones firmes de los Jueces y Tribunales, así como prestar la colaboración requerida por éstos en el curso del proceso y en la ejecución de lo resuelto». Palabras como obligación, prestar colaboración y ejecución de lo resuelto parece no tener el mismo significado para un ciudadano del común que para la clase política. Este tipo de ejemplos son los que alejan cada vez más a los vecinos de sus dirigentes, a los ciudadanos dela clase política. Cuando la Ley está por medio no valen las esperas, no sirven los disimulos y simplemente vale dar ejemplo y cumplirla. Los vecinos de Calvos -que ya han vivido más de una estampa kafkiana con la clase política- no podrán dormir tranquilos hasta que no sepan que los que les dirigen son como ellos ante la Ley.