Podrían ser más, pero hay constancia oficial de que se han producido al menos catorce vertidos tóxicos al río Barbaña en lo que va de año. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil confirmaba ayer estos datos, al tiempo que matizaba que en solo dos ocasiones se detectaron niveles de contaminación del agua por encima de los límites máximos legales. A raíz de esta circunstancia se abrieron sendos expedientes sancionadores que, según fuentes de la entidad gestora de la cuenca, aún no se han resuelto puesto que este tipo de procedimientos suelen alargarse durante aproximadamente año y medio. No sería la primera vez que un proceso de este tipo acaba con una multa. Estas, habitualmente, las acaba pagando el Concello de San Cibrao como responsable que es del servicio de saneamiento en este municipio. De los polígonos industriales que existen en el ayuntamiento es de donde partirían los vertidos, que acaban llegando en el río Barbaña sin haber pasado por el adecuado proceso de depuración. Según la oposición nacionalista en el Concello de San Cibrao, las multas están llegando con una periodicidad preocupante. La última de ellas, según denuncian, acaba de recibirse y exige al Ayuntamiento el pago de una sanción de 19.000 euros por un vertido tóxico registrado en el año 2008. Por otro lado, los grupos ecologistas alertan de que los sucesos de este tipo podrían ser muchos más de los que acaban siendo detectados por las autoridades. Solo se actúa, dicen, cuando los vertidos se ven porque cambian la tonalidad del agua, porque van acompañados de espuma o porque provocan una alta mortalidad de peces.