Semiótica de la novela

Stella Estrada

OURENSE

Durante una semana, en el Jardín del Posío y rodeados de la extranjera Washingtonia, la hermosa Séfora, el falso Lodeiro, entre otras maravillas de la naturaleza vegetal, se ha estado analizando, por distintos autores gallegos, los motivos que convierten a una novela como la entendemos desde que Cervantes escribió el Quijote, en novela histórica. Aunque nunca he podido tener muy claro el concepto de la palabra semiótica porque, al parecer, tiene tantas acepciones y adaptaciones, que nos llevan a contradicciones si la empleamos en relación con el significante y el concepto de significado, el continente que encierra el contenido de la misma, me permite convencerme que si deseo conocer la historia de un pueblo, estoy más segura de su verdad buscándola en una novela que en un libro de historia. Al parecer de los escritores participantes del coloquio, los autores que han alcanzado el éxito de ventas y prestigio universal, por falsear la historia o novelar la farsa, han llegado a un grado de paroxismo que su propio concepto, del bien y del mal, queda subyugado al ego que emana de la realidad que perdura en los lectores, y a la convicción propia de su historia novelada. En fin, el título, mitos sobre la novela histórica, siempre será eso, un mito épico.