Al decir que las fiestas de San Froilán de Lugo son las mejores de Galicia, no descubrimos nada. Una visita a la ciudad del Sacramento, una vez al año, debería de ser obligatoria. Hay mucha historia en las inmensas murallas romanas, que al verlas, uno piensa en el recorrido del hombre y sus vivencias que han quedado incrustadas en las laxas que componen sus más de dos kilómetros de longitud. La declaración por la Unesco de Patrimonio de la Humanidad no fue por casualidad. La Muralla de Lugo es mucha muralla. Y las fiestas de San Froilán, también. Un afortunado eslogan publicitario nos martillea: «Y para comer?Lugo». Y además es cierto. Las acreditadas casetas para degustar pulpo y carne o caldeiro, pueden llegar a ser tan famosas como las famosas murallas. Y todo ello gracias también a las pulpeiras de O Carballiño con su presencia incuestionable para contribuir al éxito. Y, fundamentalmente, a la hospitalidad de los lucenses que tienen a gala invitar a familiares y amigos forasteros que ayudan a la fiesta. Una amiga luguesa me hizo ver esta realidad que agradezco. En Auria, salvo la aportación de la feria gastronómica Xantar, no hay nada ni parecido. A copiar con sana envidia.
antabares@hotmail.com