La política del absurdo

OURENSE

Los políticos preocupan más a los españoles que el terrorismo. Lo dice el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En su última encuesta, solo el paro y la crisis económica superaban a la clase política entre las preocupaciones de los ciudadanos. El descrédito de aquellos que debían ser vistos como servidores públicos es evidente y la principal causa de ello es la corrupción, pero no es la única.

Los políticos están demostrando, a todos los niveles, que están muy lejos de los problemas de la calle. Llama la atención, por ejemplo, que en Xinzo el PSOE reclame pasos de peatones elevados en varios pueblos del municipio. Dicen que es porque la población «maioritariamente é de idade avanzada». Por eso quieren hacerles recorrer la distancia que haya desde su casa hasta la pasarela, subir las escaleras o la rampa de acceso a la misma y volver a bajarlas en la otra acera. En Lamas -uno de los pueblos donde proponen esta solución- hay tres pasos de peatones perfectamente señalizados. Además del hecho de que la carga de vehículos en esta carretera es más bien poca, los socialistas demuestran conocer muy poco la realidad del mundo rural. Si su propuesta saliese adelante y las administraciones gastasen en tiempos de crisis la millonada que cuesta una pasarela peatonal, nadie la utilizaría.

El de los pasos de peatones de Xinzo es solo un ejemplo del desapego de la clase política por la calle, que es donde están los problemas que realmente preocupan a los ciudadanos. Para la historia quedarán monumentos al absurdo y al derroche como la Cidade da Cultura del PP o ideas de bombero como la muñeca parlante gallega o el cambio de hora del BNG. Mientras nadie ponga coto a esta sinrazón, el hastío de los ciudadanos hacia los políticos seguirá creciendo día tras día. La abstención minará la legitimidad de nuestros líderes y eso sí es peligroso y preocupante.