La caravana de la improvisación

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón OURENSE/LA VOZ.

OURENSE

Cuando un ministro se mueve, una cohorte de asesores, personal de prensa, escoltas y compañeros de partido lo acompañan. Más allá de lo excesivo que pueda parecer ese despliegue, hay maneras y maneras de organizar la logística del desplazamiento. Ayer, con motivo de la visita de la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, al oriente ourensano, se formó una caravana que superaba la decena de vehículos oficiales. Con mucha suerte, en cada uno de ellos iban dos personas además del conductor. Había coches del Ministerio, coches de la Confederación Hidrográfica, coches de la empresa encargada de ejecutar las obras que se inauguraban, coches de los políticos locales, coches de la Guardia Civil y un largo etcétera.

Parece censurable que el departamento gubernamental encargado de proteger la naturaleza movilice tantos vehículos semivacíos, con la emisión de dióxido de carbono que ello supone. Y más aún, teniendo en cuenta los mensajes moralistas que, incluso con anuncios en televisión, nos repiten las bondades que el transporte compartido tiene para la protección del medio ambiente y para la fluidez de la circulación. Quizás por eso, el coche de uno de los escoltas acabó averiándose por golpearse con una señal de tráfico cerca de Mourazos.

Por otro lado, también es obligación de un Ministerio -en este caso de todos, no solo del de Medio Ambiente- el respeto institucional. Elena Espinosa inauguró obras en Verín, Monterrei y Oímbra pero no avisó de ello a sus alcaldes hasta en algunos casos solo cuarenta minutos antes de su llegada y, como se encontraban fuera del municipio, no pudieron asistir. Casualmente, los tres regidores son del Partido Popular, pero el de Vilardevós, del PSOE como ella, estaba allí desde primera hora. A él si le habían avisado con tiempo.