La bajada de carrilanas de Santa Cruz de Arrabaldo celebró ayer su decimotercera edición. Ese número no le gustaba nada a Ángel Nieto -todo el mundo recuerda sus doce más uno - pero él llevaba motos a motor, no como los corredores de ayer. Sobre las pistas de Santa Cruz se vieron numerosos diseños llamativos, pero el que se llevó la palma fue un híbrido de bicicleta y toro sobre el que iba montado un hombre que, para no desentonar, también iba vestido de torero. Más allá de la sana diversión que se respiraba en la localidad ourensana, en Santa Cruz de Arrabaldo también había competición. En ella participaron 85 carrilanas llegadas desde muy diversos lugares, puesto que la prueba está incluida en el Open de España de la federación nacional de deportes de inercia. Además, la carrera se estrenaba también como puntuable para el Open Internacional Galaico-Portugués. Competición y risas fueron, por tanto, ayer los protagonistas del día.