Cuando lo de los recortes de sueldos, que en el Concello de Ourense puso de relieve la existencia de distintas sensibilidades a la hora de renunciar a la pasta, no se sabe muy bien si por razones personales o políticas, ninguna de las partes implicadas en la gestión mostró interés en abrir un debate sobre los recortes presupuestarios más allá de la partida de la propaganda y el bla bla bla. Es fácil adelgazar la nómina de los funcionarios y también lo es, dicho sea de paso, que la medida se extienda a los políticos. Ni tiene mérito ni basta.
Que el equipo de gobierno trate de ahorrar a las arcas municipales en las facturas del teléfono y las de energía eléctrica, es lo que hace cualquier empresario y cualquier particular. Le dices a tu proveedor que te vas a la competencia y acabas ganando rebajas en facturación y otras mejoras. Qué menos que pedir a los gestores públicos que hagan lo mismo. Pero es insuficiente. Deberían ir un paso más allá y empezar a revisar gastos y proyectos que en un período de alegría y dinero fácil, no se discutían. Aunque fuesen absolutamente prescindibles.
El panorama es ahora otro. Pintan bastos, pero como si nada. Ellos, a su ritmo, con los mismos planes, como si no viesen que las cifras del paro siguen engordando y que lo hacen de manera alarmante, que cada día hay más locales vacíos no solo en los barrios sino en el centro.
Va a venir Leonard Cohen. Lo van a meter en el Paco Paz. O porque no hay en Ourense ningún sitio mejor para que podamos disfrutar de su música, lo cual es una pena, o porque la actividad en auditorios y locales se distribuye en función del color político del promotor, lo cual resulta miserable. Locales hay de sobra en Ourense, que cada jefecito tiene el suyo: unos están a medio gas y otros tienen funciones más que discutibles. Cohen irá al Paco Paz, pero en el Banco de España pondrá el Concello un salón de actos, otro, que pagaremos a escote, amigo, con tus impuestos y los míos.