El regidor ourensano inauguró ayer en su pueblo natal un campo de minigolf junto con otras mejoras para la localidad
06 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez no hace honor al refrán que dice aquello de que nadie es profeta en su tierra. Él, a juzgar por el recibimiento que le dieron ayer sus vecinos de Palmés, sí lo es. El regidor visitaba su pueblo natal para inaugurar la remodelación del campo de la fiesta y del entorno del local vecinal, intervenciones ambas que superan los 30.000 euros de inversión.
Rodríguez llevó con unos pocos minutos de retraso, de modo que ya le esperaban junto al local cuyo entorno ha sido adecentado alrededor de un centenar de vecinos. Mientras sonaba la charanga, el regidor saludaba uno por uno a todos ellos, mayores o pequeños, y, antes de ofrecer unas palabras, se atrevió a dar unos golpes en el campo de minigolf allí instalado.
Ese es uno de los principales atractivos de la reforma realizada por el Concello, que incluye también instalaciones para jugar a la chave, así como aparatos de gimnasia biosaludables. A Rodríguez no se le vio muy desenvuelto con el palo de golf y antes de golpear la bola él mismo lo avisó. «Nunca collín un pau destes», dijo el regidor, que no mentía. Su primer intento fue con demasiada fuerza y en el segundo atinó algo más, pero no llegó a embocar.
Donde sí ha embocado, aunque de manera metafórica, es en Palmés, donde los vecinos demostraron tener un cariño especial por su alcalde. No en vano, ahora podrán decir con orgullo que han estado echando unos hoyos a pocos metros de casa.