El Concello barquense envió a varios vecinos recibos acumulados por impago que no les habían remitido nunca
28 jul 2010 . Actualizado a las 10:29 h.Los vecinos de un edificio de O Barco de Valdeorras recibieron la semana pasada, y con tres días de diferencia, los recibos correspondientes al impuesto por bienes inmuebles, popularmente conocido como la urbana, de cuatro años. Esta demora, que sufren la mayor parte de los propietarios de pisos en un inmueble de la avenida Diputación, conlleva que en menos de un mes tengan que abonar el importe íntegro de las facturas del período que va desde el 2007 al 2010.
En esta situación está el hijo de José María López Paradiñeiro, un joven de 24 años al que el Concello le pide ahora una suma que supera los 700 euros en concepto de atrasos. «Mi hijo nunca se negó a pagar lo que le corresponde, pero estamos en épocas de crisis y no todos podemos hacerlo de la forma en la que lo impone el Ayuntamiento», cuenta el progenitor. Y es que les apremian el pago de los recibos antes de que acabe agosto.
Setecientos euros
López recalca constantemente que «no es lo mismo pagar al año 170 euros, que era lo que le corresponde a mi hijo por su piso, que 700 euros de golpe, y en menos de un mes».
Ésta no es su única queja, la fecha de emisión de las facturas, con menos de tres días de diferencia, es otro de los puntos de discrepancia. «La segunda factura llegó el mismo día que mi mujer fue al Ayuntamiento a informarse y a preguntar por lo sucedido», afirma. Y es que asegura que nunca le habían llegado los recibos desde que tuvo lugar la compra del piso, hace ya cuatro años; por lo que se sorprende de que les lleguen ahora todos juntos.
Tras «varias vueltas» para buscar una explicación a lo sucedido, y una solución al pago, el Concello de O Barco le ofreció la posibilidad de fraccionar el pago en dos partes. La solución no convence en absoluto a López, pues asegura que esta opción implica que «nos cobran recargo y nos dan pocos días de plazo entre los pagos». Pretende (tal y como trasladará a los responsables municipales en una reunión) que les concedan la posibilidad de dividir en más plazos la cuantía, pero sin hacer frente a ningún recargo. «Mi hijo es un chico joven que no se niega a pagar, pero la forma que el Ayuntamiento impone, no todos la podemos acatar», argumenta el progenitor.