20 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Cambian los tiempos, los países, los nombres de los protagonistas. Por cambiar, cambia hasta el color de la piel. Pero la historia es la misma. La de la emigración, que es la inmigración pero vista desde otro lado. Porque los hijos de los senegaleses que viven en Ourense se parecen mucho a los gallegos que crecieron sin sus padres, que estaban en Venezuela, en México, en Suiza, en Alemania. Cuestión de perspectiva.