Los giros

Antonio Nespereira

OURENSE

Los partidos políticos luchan por legitimarse en unos tiempos en los que su credibilidad no alimenta pasiones. La mayoría han sucumbido a un par de ideas fuerza, en línea con lo que dicta el manual de sus asesores, para garantizarse el aplauso de los suyos y un titular en el periódico. De ahí que escuchásemos hace unos días a Felipe González decir que ante la crisis, «militancia pura y dura» o, más cerca, a Pachi Vázquez el sábado diciendo ante los socialistas gallegos que de este lío -en referencia a la crisis- «non se sae xirando á dereita, senón á esquerda». La frase lleva la firma de un político que acostumbra a hilar argumento y chascarrillo en un mix no siempre bien resuelto. Su frase tiene, de todos modos, mucha profundidad. Nada más y nada menos que está hablando de principios ideológicos, ideas fundacionales de los partidos, pero es difícil discernir si la política que siguió y sigue el PSOE en muchas instituciones que gobernó o gobierna -tanto en el fondo como en las formas- es de izquierdas o derechas.

Feijoo, el presidente del PP gallego, invocó el pasado viernes en Ourense a la unidad en el acto de presentación del candidato a la alcaldía de la capital. Pidió, en síntesis, un giro para volver a la integración de un partido carcomido por los resentimientos. Pidió que se desterrasen dobles prácticas, dobles liderazgos y, en síntesis, que no haya un partido duplicado.

Y el BNG, también el pasado fin de semana, apostó por un giro a la militancia, a la democracia asamblearia y al peso de las bases en el momento de entronizar a Isabel Pérez y los suyos de cara a las municipales del 2011.

Giros pues que se vislumbran por doquier, cuando menos sobre el papel y ante el atril. Las intervenciones arrancaron aplausos de los suyos, a quienes casi nunca hay que convencer. Sospecho que los ciudadanos, con la que está cayendo, el único giro que perciben es el de 360 grados, para volver al mismo sitio.