En Ourense hay cerca de 20.000 empleados públicos, pero la cifra de funcionarios que optaron por secundar la huelga de ayer fue escasa. Durante la mañana los sindicatos manejaban datos que elevaban la participación hasta un 60%, pero las administraciones fueron rebajando esa cifra hasta quedarse en apenas un 10%. Como ejemplo baste citar que de los 800 trabajadores del Concello de Ourense, apenas 25 decidieron no ir a trabajar. La estadística ofrecía datos similares en otras administraciones.
Con todo, las organizaciones convocantes recorrieron en manifestación las calles que van desde la Praza Maior hasta la sede de la Subdelegación del Gobierno. La CIG lo hizo en solitario, a las 11.30, y logró reunir a un centenar de personas. Media hora más tarde, UGT, CC.OO. y CSIF salían también en manifestación y en este caso la participación llegó a unas 300 personas.
Pese a que algunos sindicatos, caso de Comisiones Obreras, intentaron paralizar el transporte de funcionarios de la Xunta a Santiago, lo cierto es que la mayoría pudo llegar a sus centros de trabajo.
Eso sí, la jornada se desarrolló sin grandes incidentes, aunque sí se produjeron pinchazos en las ruedas de algunos vehículos adscritos a la Delegación de la Xunta. El despliegue de fuerzas policiales fue bastante visible, pero no hubo incidencias que les obligasen a intervenir.