Después de más de dos horas de espera en el campo de A Penafita, se supo qué animal otorgaba el primer premio del coche con su defecación: el de España/Radio Voz
06 jun 2010 . Actualizado a las 12:11 h.Si en las dos primeras ediciones del sorteo «Caca de la Vaca», los animales fueron rápidos a la hora de soltar sus defecaciones, ayer el público congregado en el campo de A Penafita para asistir al tercer sorteo a favor del Amoeiro CF y de la organización no gubernamental Vaca Solidaria se tuvo que armar de paciencia y esperar más de dos horas a que las vacas quisieran dejar sus excrementos sobre el campo de tierra para conocer a quien se entregaban los premios. En esta tercera edición, la venta de las rifas se realizó a un ritmo menor, pero los organizadores calculaban que se habría vendido alrededor del 80% del papel.
Cuando las ocho vacas, identificadas con placas de los ocho cabezas de serie del Mundial emparejados con otras tantas emisoras de radio, saltaron al campo, las expectativas de un sorteo rápido empezaron bien pues a los pocos minutos la vaca que representaba a Inglaterra dejó su primera huella fecal, que designaba el octavo premio al propietario de la parcela 484. La res «inglesa» realizó una segunda deposición poco después, pero las bases del sorteo determinaban que cada animal sólo podía dar un premio. Hubo que esperar largo tiempo, más de media hora, hasta que la segunda vaca, después de largos paseos y aburridas vueltas por el campo, se animó. Fue la representante de Italia, que otorgó el séptimo premio a la parcela 584.
Lentamente fueron llegando las siguientes boñigas. Pero hasta pasadas las ocho de la tarde, la vaca que representaba a España y Radio Voz dio el primer premio gordo, un coche, a la parcela número 1347. Una papeleta que al parecer vendió un jugador del Amoeiro. El resto de los premios los dieron Alemania (parcela 1394), que otorgó el segundo premio, el viaje a la India; el tercero lo dio Argentina (1444), el cuarto, Holanda (1497), el quinto Sudáfrica (1190) y el sexto, Brasil (1640).
Fueron dos horas largas de espera, en las que al público del graderío le costó animarse para amenizar el espectáculo, a pesar de los esfuerzos de las tres narradoras. Antes, el actor Luis Zahera había dado un rápido pregón cuestionándose la rareza de las peticiones que recibe y deseando el habitual «¡moita merda!». Fue una jornada intensa para la organización. Este año, el Mundialito solidario fue más internacional y largo que nunca.