El de ayer se presentaba como un pleno de trámite pero los tiempos ilimitados que los diputados tienen para intervenir hizo que el debate de cuatro mociones se alargara durante algo más de tres horas. Semejante panorama provocó el hastío de los miembros de la corporación. Se revolvían en su asiento, bostezaban, ojeaban los libros que les regala cada mes el servicio de Publicaciones de la Diputación o simplemente miraban al vacío esperando que la sesión acabase cuanto antes.
Pero Elisa Nogueira, alcaldesa de San Cibrao (PP), no podía quedarse callada. «Nós estamos aquí como deputados provinciais e a partir do punto catro oímos dous ou tres discursos soporíferos e ao final non chegamos a nada», dijo la regidora en el turno de ruegos y preguntas. Y es que Nogueira estaba cansada de escuchar debates sobre asuntos que no son competencia de la Diputación, por lo que recordó a los miembros de la oposición que tienen representación en el Parlamento gallego para abordar allí esos temas.
Su intervención provocó sonrisas entre los diputados provinciales pero alguno incluso reconoció que tenía razón. José Luis Pérez, del PSOE, intervino después y admitió que es en el turno de ruegos y preguntas donde se abordan los asuntos de interés específico para Ourense y que quizás es en ese momento donde deben intensificarse los debates.
Álvarez «versus» Fírvida
El aburrimiento generalizado solo fue roto por una nueva exhibición de la enemistad, al menos plenaria, que enfrenta a los portavoces del grupo de gobierno y del BNG. Los debates fuera de lugar también cansaron al primero de ellos, Plácido Álvarez. «Un día imos acabar falando dos problemas que teñen en Corea», espetó el político al nacionalista Xosé Manuel Fírvida.