Pese al escenario de dura recesión que afecta al comercio, Ponte Vella parece la excepción. De sus 84 locales tan solo uno está vacío, pero pendiente de alquiler. Su gerente huye de triunfalismos, pero reconoce que los comerciantes están moderadamente satisfachos.
-¿Qué lectura hace el centro comercial de la situación del comercio?
-En estos momentos no nos podemos quejar porque la comercialización de los espacios alcanza el cien por cien. En definitiva, el centro va bien, dentro de un contexto de recesión económica muy fuerte.
-¿Va mejor que otros establecimientos de su categoría?
-Según los datos que nosotros tenemos, Ponte Vella está bastante por encima de otros que están en otras ciudades de nuestro entorno. Los comerciantes nos dicen que la verdad les está yendo mejor de lo esperado hace unos meses, pero acusando una baja en el consumo.
-¿Cuál es el perfil de cliente que acude al centro comercial?
-El nuestro es un centro con vocación familiar en el que predomina la gente joven. Si tuviéramos que decir una edad media, esta sería entre los 35 y los 40 años. Pero, en cualquier caso, abarcamos todo tipo de públicos. Nuestra idea es que el centro comercial sea un lugar de reunión, un punto de encuentro para el ocio y, por supuesto, paras las compras.
-¿Dónde puede estar el secreto del mantenimiento de las ventas?
-La verdad es que procuramos ofrecer un mix de ofertas y servicios que puedan ser atractivos, con un equilibrio entre sectores.
-¿Cuáles son los motores de esta gran superficie?
-Hay varios, entre ellos Haley en alimentación, el grupo Inditex en moda o Bermello en electrodomésticos. Pero, más allá de los grandes, hay comercios locales que tienen un nivel de rentabilidad en sus ventas equiparable a los comercios más grandes.