El día que Eladio obedeció a Elisa

OURENSE

El ex portavoz socialista de San Cibrao reapareció ayer en la vida política para ejercer como concejal no adscrito y plegarse a la disciplina de voto del PP

26 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Todo según el guión. O al menos según el guión del PP, porque lo que quedó patente en la sesión plenaria de ayer en San Cibrao es que tanto la alcaldesa, Elisa Nogueira, como el concejal Eladio Fernández estaban perfectamente aleccionados sobre cual tenía que ser su comportamiento durante esta primera sesión de Fernández como No adscrito, pero afiliado al PP.

El ex portavoz socialista entró el último al salón de sesiones, cuando ya el resto de concejales y el público -entre ellos dirigentes y cargos socialistas como María Quintas, Eladio Osorio o José Luis Pérez- se habían sentado.

Durante toda la sesión Eladio Fernández estuvo en silencio. Ni la regidora le ofreció turno de palabra, ni él hizo ademán de intervenir en ninguno de los puntos a debate. Se limitó a levantar la mano siempre que lo hacían los concejales del PP. Aunque no estuvo en la reunión previa del grupo de gobierno, sabía o intuía en qué sentido tenía que votar. Sólo se le notó indeciso cuando hubo que votar si se aceptaba o no la urgencia de una moción presentada por el BNG. Fue sólo un instante, lo justo para esperar la reacción de la alcaldesa y copiarla. Le valió un sonoro abucheo, al igual que cuando apoyó la moción conjunta sobre las cajas de ahorros que el PP y el BNG están llevando por todos los concellos.

Por lo demás Eladio Fernández no perdió la compostura. Ni siquiera cuando, cada vez que votaba con el gobierno del PP, el público le abucheaba con gritos de «traidor». Tampoco se sonrojó al aprobar el presupuesto.

Un presupuesto de 4,1 millones de euros que según insistieron en sus respectivas exposiciones Miguel Ángel Álvarez del BNG y el nuevo portavoz socialista, Antonio Vázquez Nóvoa, padecía de los mismos males y carencias que el anterior. El pasado año Eladio Fernández dedicó una larguísima exposición a descalificar este documento capítulo a capítulo, así que ayer, cuando por fin hubo que votar y levantó la mano para aprobarlo, además de los gritos habituales tuvo que escuchar otros comentarios del público: «Agora vale todo, e o ano pasado non valía nada. Qué vergonza», y «Dálle un bico nos morros, que é o que che falta», le espetaron.