Los intentos de un conductor por evitar las consecuencias penales de conducir bajo los efectos del alcohol no le han servido más que para agravar su situación. Prueba de ello es que a la condena de multa, trabajos en beneficio a la comunidad y retirada de permiso, consecuencia habitual de circular bajo los efectos del alcohol, se ha sumado ahora otros siete meses de prisión derivados de su negativa a realizar el test de alcoholemia. Y es que al conductor en cuestión, Juan Antonio Gómez Barros, lo descubrieron los agentes de la Guardia Civil cuando circulaba al volante de un automóvil por una carretera secundaria que comunica las localidades de Maside y Garabás. Al darle el alto los agentes y sospechar que se encontraba bajo los efectos del alcohol, dieron aviso al equipo de atestados, ya que ellos no disponían del material necesario para hacer la prueba. En ese intervalo de tiempo «y después de ser requerido para someterse a las pruebas», el conductor echó a correr para evitar que le hicieran el control, pese a que había sido informado de las consecuencias de ello. En todo caso, la huida no le sirvió de nada al conductor ya que poco después fue detenido y denunciado por los delitos de negativa a hacer el control de alcoholemia y contra la seguridad del tráfico. De ambos se reconoció autor durante el juicio celebrado por esta causa, del que no pudo escapar.