El último triunfo de Baltar y el primero de Feijoo

OURENSE

Feijoo puede estar hoy más feliz que hace dos meses. Las primarias de Ourense son el primer paso para confirmarle como el líder único del PP de Galicia, sin la espada de Damocles (mejor sería decir de Baltar) que tenía permanentemente sobre su cabeza, al igual que la había tenido Fraga. Con la candidatura de Jiménez Morán (a la que nunca dio un respaldo personal explícito lo que habla de su neutralidad en el proceso) consiguió una doble carambola: eliminar al último representante del caciquismo galaico y dejar debilitado al heredero del baltarismo. Uno fuera y el otro tocado. No es mal golpe el del joven político de Os Peares que ayer recibió la penúltima afrenta de la familia Baltar al no recibirle a su llegada por estar celebrando el triunfo antes de que hubiesen sido proclamados los resultados oficiales. Este sentido de que el PP es propiedad particular empezó a cambiar ayer. El resultado de 62% de sufragios para Baltar hijo y 38% para Jiménez, fue el último triunfo de Baltar padre. Sus fieles no le fallaron y el éxito en el Ourense rural le permitió dejar al hijo en su lugar dándose ahora la paradoja que los votos de la boina ponen en la presidencia al más urbanita de todos los urbanitas que moran en el censo del PP. Un urbanita que hablaba de renovación como mero engaño publicitario. Una ejecutiva en la que en puestos claves están nombres como Isaac Vila, Amador Vázquez, Martín Amaro, Elisa Nogueira, Jesús Barros, Odilo Masid, Gómez Villar o Antonio Mouriño, por citar unos ejemplos, no es precisamente una ejecutiva renovadora al estilo, también por ejemplo, de la que salió del congreso del PSOE cuando ZP y Blanco borraron a Bono y demás santones del socialismo felipista. Esta es la ejecutiva del padre que, como si fuese patrimonio personal, se la deja en herencia al hijo. Con su legado, José Luis Baltar consiguió su último triunfo que, me temo, será el primero de Alberto Núñez Feijoo en una provincia como Ourense que, aunque ayer no lo pareciese en el calor hacia su persona, es la suya.