La matanza tradicional abrió, por tercer año consecutivo, las jornadas de exaltación y recuperación del cerdo celta de Manzaneda, que desde la pasada edición se complementan con una feria de artesanía. Así, mientras unos asistían al despiece del animal sacrificado en el patio del pabellón, otros, dentro, recorrían los diferentes puestos con artículos a la venta. Joyería, bisutería, jabones artesanales, cuero, velas, cristal, telas; artículos para todos los gustos. Y para darse el gusto, los comestibles: dulces, empanadas, vino o castañas son algunas de las propuestas. Para que los más pequeños no se aburran, hay talleres infantiles; y también uno de herrería (en este caso abierto a todos aquellos que quieran probar a golpear el yunque).
Después llegó la comida, en los restaurantes O Pendón y Nevada. Lleno absoluto para disfrutar de un buen plato de cocido con productos de cerdo autóctono, con filloas de sangre como postre y la música de la charanga Divina para echarse unos bailes. Después, la actividad continuó en el pabellón.
El programa para hoy será similar, incluyendo, a partir de las 10.30 horas (y hasta pasado el mediodía) un concurso de cocina. Los 10 inscritos deberán demostrar sus habilidades al cocinar presa de cerdo celta.
Ya por la tarde, a las cinco, tendrá lugar el sorteo del cerdo sacrificado ayer. El 20% de lo recaudado (se vendieron 1.000 rifas a 1 euro) irá destinado a ayudar a las víctimas del terremoto de Haití.