Una tarde de poesía

Cándida Andaluz redac.ourense@lavoz.es

OURENSE

13 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Círculo Poético Orensano inicia su segundo año de existencia prosiguiendo con una de las actividades más importantes. Tras el nombre de Tardes de poesía se encuentra una actividad en la que han puesto su principal atención desde que se celebró su presentación oficial, el pasado mes de octubre en el Liceo. «Proteger y difundir las creaciones literarias hechas en Ourense, a través del apoyo a los escritores que necesiten asesoramiento y orientación y de un trabajo de acercamiento de la poesía a todos los vecinos de la capital» es, según indican, uno de sus principales objetivos. Por eso el Centro Cívico Social de la calle Colón de la capital, dependiente del Concello de Ourense, es una de sus bases de operaciones. Desde allí se celebró ayer un recital poético a cargo de Julio Prado abierto al público en general, ya que dar a conocer la obra de escritores residentes en Ourense, asesorar a los creadores noveles y la organización de talleres de creación y recitales es otra de las principales actividades de una asociación cultural que desde su nacimiento ha venido acercando el mundo de la poesía a distintos colectivos de la capital. Amantes del mundo de la poesía acudieron a la cita -que cada día tiene más adeptos- para descubrir no solo la forma de declamar de Prado sino también para conocer algunos de sus textos, de creación propia

La Casa da Xuventude de la capital acogió ayer una charla y posterior coloquio de trabajadores y voluntarios de Amigos da Terra en la provincia de Ourense, con Guillermo Rodríguez que es el responsable de Amigos de la Tierra en Guatemala. Los voluntarios tuvieron la oportunidad de saber de primera mano cómo desarrolla su actividad la oenegé en este país americano. Se trató de un curso de formación sobre cooperación internacional, que dio cuenta de la importancia y la necesidad del voluntariado en ciertos países del mundo. Guillermo Rodríguez acompañó sus explicaciones con diapositivas que pusieron cara a las actividades y que mostraron a los voluntarios las necesidades y el trabajo que ellos mismos podrían hacer en ciertos rincones del mundo, para hacerlo más habitable.