La tarde de los niños buenos

La Voz

OURENSE

Los Reyes Magos visitaron distintos puntos de la provincia antes de iniciar el reparto nocturno de regalos

06 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Gonzalo tiene cuatro años y bastante más claro que en el 2009 de qué va eso de los Reyes Magos. Todavía no ha elegido a un favorito, aunque toda esas personas mayores que conocen a sus padres y a sus tíos, y con las que se cruzó durante la cabalgata, se empeñaran en preguntarle cuál es su preferido. Gonzalo es sólo uno de los miles de niños que ayer, equipados con guantes y bufandas y armados de nervios, se echaron a la calle para comprobar que, efectivamente, Sus Majestades ya estaban en Ourense. Y para auditar el traslado de sus regalos, intentando comprobar si esa caja grande, de papel rojo brillante, por ejemplo, es la que trae el barco de Playmobil, la isla Gormiti o la piscina de las Polly Pocket. Gonzalo fue uno de los muchos niños ourensanos que ayer se quedaron con la boca abierta cuando los Reyes les dijeron que están al tanto de todas las veces que no han querido irse a la cama a la hora o que han intentado escaquearse de los deberes. Pero la de ayer no era una tarde para niños desobedientes ni traviesos. La del 5 de enero es una tarde, y también una noche, para los niños más buenos. Y por supuesto, para los padres más fuertes, que no dudaron en subirse a sus pequeños a los hombros para que pudieran ver de cerca a Melchor, Gaspar y Baltasar... aunque hoy sus espaldas se arrepientan de ello.

En la capital, Sus Majestades llegaron desde la estación de tren a la Praza Maior, gracias a ese GPS que es la estrella de Oriente. Allí se dirigieron a los «nenos e nenas». Porque parece que, con la globalización, eso tan políticamente correcto y lingüísticamente innecesario también está de moda en el Portal de Belén.