Fiesta de Fin de Año por la tarde y un día antes

OURENSE

Al ritmo de pasodobles y sin perder el compás se movían ayer más de medio centenar de jubilados en la fiesta que el Concello barquense organizó bajo la excusa de Fin de Año. A nadie parecía importarle que fuese la víspera, y por la tarde. Ni siquiera que en lugar de champán y uvas hubiese vino y salchichón. O que la cita fuese en un pabellón en lugar de en una sala de baile. Si había que celebrar el adiós al 2009, «celébrase e punto», decía entre risas Carmela mientras seguía bailando. El baile fue la propuesta que ganó más adeptos. La mayoría lo hacían en pareja, pero también hubo quien se arrancó solo al no encontrar compañero para mover las caderas. También los había que prefirieron mirar, apelando a aquello de que bailar no era lo suyo; y otros que únicamente recurrían a las sillas «para un descanso», que la edad es lo que tiene, que uno pierde fuelle y las piernas no son lo que eran. Para reponer fuerzas estaban los pinchos, que no debían de estar nada malos viendo el ritmo al que iban bajando las bandejas. Embutidos y dulces navideños, fundamentalmente, lo que provocó que alguno tuviese que tratar de vencer las tentaciones. «A diabete, xa sabes», comentaba un señor a las improvisadas camareras. Aunque una licencia al año no hace daño, dicen. Después de varias horas de bailoteo, la fiesta remató y los mayores se fueron a casa.