Los alcaldes de las dos ciudades gallegas declaran su vocación de hacer causa común en asuntos como los que afectan al trazado del AVE, la A-52 y la actividad económica
02 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Abel Caballero, el alcalde de Vigo, se hizo acompañar ayer de su concejala de hacienda, Raquel Díaz, en la que era su primera visita oficial a Ourense como regidor. Las relaciones entre las dos ciudades quedaban, a su manera, reflejadas en el hecho de que una ourensana sea uno de los miembros más destacados del gobierno municipal vigués y fuese saludada por su madre tan pronto entraron en la consistorial ourensana. A partir de esa situación articuló el alcalde de Vigo el discurso de la proximidad, de la amistad y del necesario entendimiento entre las dos ciudades, sobre todo en clave de futuro.
Han tardado casi dos años y medio en hacerse la foto en el despacho del alcalde ourensano, pero ambos se confesaron amigos. Son, además, compañeros de partido y viven en dos ciudades del sur de Galicia. La honda unión entre Vigo y Ourense es, según Abel Caballero, algo inevitable, «porque a natureza nos puxo xuntos e porque ademais queremos ir xuntos».
Se reunieron, se dejaron retratar en el despacho de Francisco Rodríguez y luego comparecieron juntos ante un montón de micrófonos. Dejaron pasar once minutos hasta que, de pasada, el regidor vigués aludió a que también habían hablado de asuntos financieros y también de los puntos cardinales, sobre todo del norte y el sur. Hasta parecía que el encuentro había sido poco menos que casual, como sin relación alguna con el gran debate político gallego.
Experiencia «non moi boa»
Que Vigo y Ourense tienen muchas cosas en común es algo que pusieron sobre la mesa los dos regidores, compañeros y amigos, aunque no por ello dejó Francisco Rodríguez de referirse a la «experiencia non moi boa» de anteriores fusiones/absorciones, algo que «privou» a Ourense de un instrumento financiero importante «para o noso desenvolvemento económico». Seguramente al alcalde de Vigo no le hizo especial gracia el «recordo negativo» a anteriores operaciones para configurar y cimentar el reivindicado sur, pero tampoco entró en rectificaciones. Ni era momento ni tampoco lugar.
Dice el alcalde de Ourense que la imagen de los dos alcaldes en amor y compañía será algo frecuente «a partir de agora», consecuencia del compromiso adquirido ayer mismo en el sentido de sumar energías e intercambiar experiencias para lograr resultados en la demanda del mejor tren de alta velocidad.
Vigo (es «un clamor», según Caballero) apuesta por una línea directa a Ourense por Cercedo, sin necesidad de ir a Santiago, en su camino hacia Madrid. Es el trazado de la alta velocidad, pero también es la A-52, con la evaluación de su estado y de las perspectivas de crecimiento, para poder anticiparse a futuras demandas. No menos importante, para el alcalde de Ourense, es la cuestión empresarial, con una declarada voluntad de incrementar ese «intenso fluxo de intercambios económicos» entre las dos ciudades.
Que las empresas puedan consideran Vigo y Ourense como un territorio único para el desarrollo económico, sin olvidar la proximidad de Portugal, es algo a lo que también se refirieron los dos regidores en el reverdecer de unas relaciones que, según proclaman Rodríguez y Caballero, se podrán afianzar en los próximos meses en beneficio de las dos ciudades.