Ourense celebró ayer el 30 aniversario de la muerte del poeta y el 50 de la publicación de «A Esmorga»
02 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La de ayer fue la misma lluvia que caló a Cibrán, Bocas, Milhomes hace cincuenta años. La misma lluvia que Blanco Amor imaginó en su ruta de fiesta y vicio. Un contexto en donde las campanas de la Catedral ponían hace medio siglo sonido a las letras de Blanco Amor marcando la agonía de una carrera contra la Justicia y que ayer acompañaron a la voz y la música de María do Ceo en la ofrenda floral que desde el 25 aniversario de su pasamento, el cementerio de San Francisco acoge cada 1 de diciembre junto a su tumba para recordar la figura del escritor, coincidiendo con el día de su muerte bajo la tutela organizativa del Pen Clube de Galicia y con la complicidad de la Concejalía de Cultura del Concello de Ourense.
Desde la mañana
La mañana empezó en el camposanto. Un lugar en el que además de amigos, también se encontraban representantes de las administraciones locales, provinciales y autonómicas, destacando la del conselleiro de Cultura, Roberto Varela, rango político que nunca con anterioridad había asistido a este recordatorio en Ourense «que naceu con vocación literaria e non política» tal y como reconoció su actual presidente, Luis Tosar.
La tarde se repartió en diferentes espacios. Primero fue el IES Blanco Amor el que acogió la representación teatral de Os Baralláns, además de la entrega de premios que llevan el nombre del escritor ourensano. La estatua instalada en los jardines de Bispo Cesáreo contó con la tradicional ofrenda floral, celebrándose a continuación la inauguración en el edificio Simeón de la exposición Eduardo Blanco Amor. Da súa propia man, evento que dio por clausurada por una jornada que a su vez da por finalizado el año que llevaba su nombre.