28 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Aunque 30 años de democracia ya tendrían que dejar un poso en los comportamientos políticos, una moción de censura siempre altera las emociones. A Veiga no fue una excepción. Se cambiaba de gobierno aunque el cambio era mínimo e ideológicamente irreprochable. El PSOE gobernaba con ex ediles del PP que ahora decidieron volver a la casa conservadora. Lo normal.