Nada es lo que parece. Ni la gripe de Baltar es paralizante (¡qué papelón el del alcalde de Ourense al justificar ayer la ausencia por enfermedad del todavía jefe del PP en un acto del Concello y éste aparecer 30 minutos después en la Diputación!) ni la eficacia del Concello de Ourense (o «Ayuntamiento de Orense» como dice el director general Vázquez Barquero en los actos públicos) es tan ínfima. Baltar dio ayer plantón al regidor: «Yo ya les dije que no hago actos para la galería. Yo firmo cincuenta mil convenios todo el año y no os llamo a la prensa para que levantéis acta y me saquéis foto. Yo dije que para eso no salía de la Diputación». Y al bueno de Paco Rodríguez (¡enhorabuena por escabullir el marrón que te quería endilgar en el PSOE el amigo Pachi Vázquez!) lo dejó plantado con sus buenos deseos de pronta recuperación. Lo del Concello es aún mayor espejismo. Centenares de personas tardan meses en recibir una licencia para su negocio o para una obra. Otros centenares tardan más para recibir una devolución de una tasa cobrada de forma errónea. ¡Pura ficción! La auténtica realidad es que desde que están los socialistas y los nacionalistas en el gobierno las licencias se entregan ¡en 48 horas! Eso sí, a los poderosos amigos del PP que con tanta saña habían combatido en la oposición. Lo dicho, nada es lo que parece.